Marzo, 2008

ARENILLA PARA VALERIA VALENCIA SALINAS


Valeria en primer plano. Nadia y Luis Daniel la acompañan.
Alejandro Molinari
albemoto@hotmail.com
http://areni-ya.blogspot.com

ARENILLA PARA VALERIA VALENCIA SALINAS


Los lectores de El Heraldo saben quién es Valeria. Medio mundo de Tuxtla conoce a Valeria, medio mundo de San Cristóbal conoce a Valeria. Ella fue la primera responsable de la sección de cultura de El Heraldo de Chiapas.

Un buen día Valeria llamó a la casa y me dijo que dejaría por un rato su labor periodística. ¿La causa? Su vientre se había llenado de luz y quería dedicar todo su tiempo y toda su pasión a su criaturita que estaba por nacer. ¡Benditos los espíritus que con ojos cerrados saben dónde está la luz!

A Valeria la conocí en San Cristóbal de Las Casas. Hace años di un taller de creación literaria en la Prepa Uno de San Cristóbal y Valeria fue una de las integrantes del taller. Sus ojitos estaban llenos de ese hilo que se llama ¡vida! En ese tiempo el subcomandante Marcos andaba de moda y muchos imitaban su estilo de escritura, Valeria, a veces, transitaba esas sendas. Yo, cada quince días, viajaba de Comitán a San Cristóbal para mi cita con la literatura, con la creación, con los afectos. Un buen día me comisionaron para impartir otro taller de creación en el campus de Tuxtla del Tecnológico de Monterrey y luego entré a laborar como analista de información en una oficina gubernamental, por lo que debí abandonar el taller de San Cristóbal, casi casi sin aviso previo. No volví a ver a Valeria, hasta que, muchos años después, ya como colaborador de este periódico, supe que ella era la encargada de la sección. Valeria ya escribía como Valeria y su nombre estaba impreso en la relación de los periodistas más importantes de la prensa chiapaneca. ¡Había hallado su estilo y la senda por dónde transitar!

Por ahora sé que Valeria cuida a su criaturita, Luna Amaril, en su casa de San Cristóbal, la cobija con la bufanda de su ternura. El periodismo, por el momento, sólo es un perrito que terco golpea la puerta desde afuera. Una tarde de estas le envié un cuestionario con diez preguntas, sólo como un mero ejercicio, sólo para que los lectores de este periódico vuelvan a ver los ojos de Valeria,

ojos que siempre están llenos de esa agua que se llama ¡vida!

1.- Tu nombre y apellido paterno comienzan con un "vale", ¿por qué sustancia lo canjeas cuando conoces a alguien?

Por una pizca de sal, que viene incluido en mi apellido materno: SALinas, quizá porque cada uno llevamos impregnada para siempre la esencia de nuestra madre. Es la sal esencia primaria del ser humano. De la sal somos y a la sal volveremos. Entonces, creo, si conoces una pizca de sal de la otra persona, conoces su esencia.


2.- Si la paella es valenciana, ¿el pa'él de dónde es?

De la gran Tuchtlán. Porque acá se conoce el amor de a de veras, el que se abraza en las noches de nostalgia, el lleno de ausencia, de cama vacía, de distancias contradictorias y sin embargos…


3.- ¿Qué da más vida: el calor de San Cristóbal de Las Casas o el frío de Tuxtla Gutiérrez?

Por donde le miro mi querido Alex, ni metafóricamente le encuentro algo frío a mi amado Tuxtla. Esta ciudad no es calurosa en vano; los antiguos habitantes no desatinaron al nombrarla Coyatoc, tierra de conejos. Acá habita la diosa de la fertilidad; prueba fehaciente: acá engendré a mi Luna. ¿Te das cuenta? Luna y conejos, leyenda azteca, diosa decapitada… pedazos de vidas unidos en el cielo para siempre. San Cristóbal en cambio es sangre vibrando a ritmo de reggue, es “pox” mezclado con “kuleid” para amainar el frío, es madrugada helada cobijando amores de una noche.


4.- ¿Cuáles son los tres puntos más importantes del mapa de tu territorio? Dime si estos tres puntos están comunicados por autopista, carretera o vereda.

Cuando dices territorio, lo asumo de inmediato como mi cuerpo y en él la cartografía es muy simple, sin mayores regiones accidentadas ni trasnacionales –y caras- autopistas. En mi universo corporal todas las galaxias están conectadas entre sí pero en este momento de mi vida, las tres más importantes son las galaxias de mi vientre y mis senos, unidos por un bello puente de estrellas y lunas.


5.- Si las antenas de una l-angosta sirven para enviar señales de televisión, ¿para qué se usan los focos de una l-ancha?
Ni idea. ¿Para que no choquen en l- Angostura? Saber…


6.- ¿Te gustaría reencarnar en hormiga o en cenzontle? ¿Por qué?
Creo tener más vocación de ave que de insecto. Las aves son de paso, surcan cielos, pican acá y allá hermosas flores; alegran la mirada de las jardineras. Me gustaría reencarnar más en un chupamirto que en el ave de las muchas voces. Prefiero su veloz aleteo porque me recuerda la brevedad y rapidez de la vida. Las hormigas en cambio, son disciplinadas, trabajadoras, organizadas, hasta, según estudios recientes, altruistas. No, definitivamente hormiga no. Me quedo con la arcoiriana y volátil vida del colibrí.


7.- ¿Con los estambres de qué flor tejes tu pistilo?
Sin duda con los de Amaril, mi flor favorita, mi inspiración para tejer pistilos que hagan posible un mundo más amable, amoroso, amante.


8.- ¿Cuál es el puente más resistente: el construido con hormigón o el construido con los hilos del afecto? ¿Por qué?

El que se encuentra en una calle coleta. Porque un buen día permitió que una muchacha encontrara ahí la palabra que la acompañaría para siempre.


9.- Si El Cañón del Sumidero estuviera en el Valle de San Cristóbal, ¿cómo se llamaría?

Real Cañón coleto o Cañón del virreinato azul. Como bien sabrás, vos que viviste acá, los “auténticos coletos” se creen hechos con sangre azul.


10.- Si con un aerosol haces grafitis, ¿qué haces con un aeroluna?

Me trepo al cielo cada mañana para pintar la sonrisa de mi Luna Amaril.


(Valeria Valencia Salinas, nació en Oaxaca. Actualmente radica en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas. Estudió Ciencias de la Comunicación en la UNACH. Su labor como periodista cultural ha sido reconocida con amplitud).

ARENILLA PARA ARCADIO ACEVEDO

Alejandro Molinari

albemoto@hotmail.com

http://areni-ya.blogspot.com

ARENILLA PARA ARCADIO ACEVEDO

Durante muchos años soñé conocer Florencia. Una tarde, sin aviso previo, París tomó el lugar de mis sueños. A veces, sobre todo en tardes de lluvia, pienso en mis sueños primarios. ¿Por qué me atraía Florencia? ¿Qué nubes presentía en ella?

Siempre que leo algo de Arcadio Acevedo, o miro algo de su creación, o escucho hablar acerca de él (sean críticas a favor o en contra de su labor periodística) pienso en Florencia. No tengo ninguna duda del porqué de tal relación insólita: veo a Arcadio como un gran espíritu renacentista. Veo a Arcadio como un hombre de esos que actualmente incomodan a medio mundo. Estos tiempos, estas tierras mexicanas, enaltecen a la especialización. La sociedad se inclina ante los hombres que saben “todo” acerca “de su especialidad” e ignoran a los hombres que caminan muchas sendas.

Arcadio Acevedo es periodista; Arcadio Acevedo es caricaturista; Arcadio Acevedo es narrador; Arcadio Acevedo es artista plástico. Por esto, en Chiapas, Arcadio aparece anotado en la relación de periodistas, en la relación de artistas plásticos, en la relación de narradores, y en la relación de caricaturistas, pero, acá entre nos, su nombre aparece en medio de una bruma. Yo tengo una apreciación particular acerca de esa niebla. Los periodistas ven a Arcadio como caricaturista; los caricaturistas ven a Arcadio como narrador y así hasta el infinito. Y es que ya lo dijo ese espíritu renacentista maravilloso y cachondo que se llama Susana Zavaleta: “los artistas multidisciplinarios no tenemos cabida en este país”. ¡Así es, los “especializados en algo” no perdonan que alguien haga tanto con la aparente sencillez de quien lo hace con la mano en la cintura! A ellos les cuesta mucho trabajo hacer una sola cosa, por eso magnifican sus obras.

La luz de Florencia alentó la luz renacentista, ese cielo que sembraba el espíritu de Leonardo. ¿Qué pasa en París?

Ya es hora de desacralizar a la especialización y ponderar el mérito de quienes son espíritus renacentistas. Chiapas debe saber que su luz proviene no sólo de los hombres que iluminan con luz de reflector, sino también de los hombres que alumbran con mil espléndidas luces de cerillo. Tal vez es momento de decir que en Chiapas esta relación de espíritus multidisciplinarios la encabeza Arcadio Acevedo. Arcadio, a partir de este día, pertenece a una lista singular: la de los artistas con espíritu renacentista. Son pocos en el país.

El otro día hallé a Arcadio levantando piedritas, le pedí (ya que andaba en esos trajines) buscara algunos de los frutos que maduran por encima de los techos. Para los lectores de El Heraldo de Chiapas acá están esos frutos.

1.- Arcadia es un país idílico, ¿qué clase de país es Arcadio Acevedo?

Ayer, un paisito tercermundista atiborrado de analfabetas, conservador, que, tras una sucesión de asonadas de escepticismo en tierra fértil, defenestró a la fe, la condenó al cadalso.

Hoy, un país quintomundista, enanoide, caótico, habitado por una tupida rama de los fantasmas de Comala (nací cerca); por los peregrinos de León Felipe y los juglares de Serrat y Silvio; por las muchachas cortijeras de Ramón López Velarde; por las erupciones ígneas, sulfurosas de Giovanni Papini. Un país de parcelas regadas con los escupitajos insolentes de Renato Leduc. Hoy, una republiquilla liberal, ínsula Barataria en el océano terrestre, ubicada en el centro de los entresijos del mundo, superpoblada de niños curiosos de enormes ojos, de niños que lloran en penumbras y buscan en penumbras, bajo la mesa, mendrugos de certeza, moronas de luz, sin éxito.


2.- ¿Qué clase de pulgas brincan en el petate de tus deseos?

Desde siempre, Alejandro –y hasta nunca, lo sé bien-, han brincado en mi desleído petate las pulgas que nunca han retozado en él, justamente.

Me explico: no sé cuándo se me enredaron los hemisferios en el interior de mi cabeza. Ignoro cuándo las noches y los días se fundieron en una misma pasta. Pensando, a veces, que no me alcanzarían mis propios atributos para llenarme a mí mismo; creyendo en otras que mi pusilánime ego era incapaz de contenerme a cabalidad, todas las empresas que soñé emprender quedaron como las estatuas de los próceres en la Calzada de los hombres ilustres, en Tuxtla: por mitad, en “veremos”, inconclusas.

Saltan idealmente en mi petate, reitero, las pulgas que nunca han saltado ni saltarán en él: la paciente pulga, el piojo escritor, la pulga generosa, el piojo pintor, la liendre amorosa, la chinche humilde, el creyente piojo.


3.- ¿Qué necesitan hacer las bolonautas para treparse en tu trasbordador?

Ser ciegas, sordas, mudas. Tontas, por añadidura. Tener las manos curtidas como los campesinos de antaño -especie extinta por la corrupción de los gobernantes y por la miseria (consecuencia de la riqueza criminal de los gobernantes). Tener los dedos encallecidos para que puedan ellas arrancarme la corteza, asomarse a mi interior sin riesgo de sufrir lesiones graves.

Las mujeres que han intentado quererme me describen: Sos una pitahaya, en verdad. Rojo, suculento y agridulce más abajo de las espinas.

Las mujeres que he enseñado a aborrecerme, me definen también: ¿Pitahaya? ¡Puta! Un pez globo es lo que sos. Llegarte a probar sin riesgo de morir envenenada requiere de voluntad y destreza. No vale la pena la temeridad por carne tan escasa y magra. Pitahaya... ¡Mi coyol!


4.- ¿Qué sigla define a este siglo? Explica el significado
.

La “V”. Violencia en todos los órdenes y en los desórdenes todos. No hace mucho cantó victoria por nosotros. Detuvo los dragones de la guerra con flores blancas. Puso el amor en la canasta básica de las buenas conciencias con flores. Hoy, esa misma “V” nos arranca los ojos. Nos asfixia con pétalos.

La certidumbre de tener que cerrar el libro de la vida cuando apenas empezaba a comprenderlo e interesarme en su lectura, me resulta violenta de muchas maneras. Muy violenta.

5.- ¿Cuáles son los cinco pasos que debe seguir un galán para desinflar el ego de una muchacha de la High?

Esta pregunta tendrían que contestarla –no sé si podrían- los galanes. Insulso, caldo de complejos, por salud genital no suelo desear las nubes, pues, me consta, de las faldas de las colinas y montañas no paso. Me aterran las alturas.

Pero si es obligatorio el responso, Alejandro, te digo: para pincharles el ego a las chicas de la High, se me ocurre, basta con mirarlas un rato a la cara fijamente, con vehemencia. Y seguir luego nuestro camino dándoles la espalda. Nadie pierde en la jugada, todos ganan.

Al cabo, cuando te sepan capaz de pararte arriba de un buñuelo sin romperlo porque no traes un peso en la bolsa, lo que fue polvareda de zalamerías se volverá viento, chifloncillo desencantado. Nada.


6.- Si Meridiano significa "culito de mediodía", ¿qué significa el nombre del artista japonés Utamaro?

Utero de úteros. Utamadrero. Dicho sea con la fascinación que sobre mí ejercen las mujeres. Todavía.

Kitagawa Utamaro. Renunciaría al diezmo de mis fobias, a la jauría de mis perros melancólicos, a la mitad de la corte de mis querubines antropófagos, bisexuales, por la gracia de descifrar un día en el óleo, como Utamaro, a la muchacha lunática (hoy con brotes recientes de futuro en su regazo) que aviva mis sueños y adormece mis vigilias.

Cambio mi hada madrina –hato de varas mágicas incluido- por la hermenéutica femenina de Utamaro, por sus llaves maestras, por sus míticas ganzúas.


7. Si fueras serpentín, ¿qué preferirías destilar y por qué?

Tinta, como los calamares de papel, para disimular tras la nube negra mis miserias, mis errores. Para camuflar mis ganas de pedir perdón a quienes, hombres, mujeres, animales o cosas, sin motivo o con él, he agraviado a lo largo de mi prolongada maratón de tropelías.


8.- "A Dios rogando y con el palo dando". Haz tres variaciones de este refrán
.

Adiós dando y con el palo rogando.

Rogando palo y con el dios dando.

Dando con el palo a Dios y rogando.


9.- ¿De qué tamaño debe ser el postigo para cubrir la ventana de un alma en pena?

Si por el postigo (puertecilla hecha en las puertas o ventanas, Larousse dixit) se han de fugar los humores fétidos del claustro, los propósitos rancios, las alimañas y las bestias de la oscuridad en estampida, debe ser tan grande como la puerta o la ventana que lo contiene. O mayor aún.

Si, por el contrario, ha de ser la puerta de ingreso de lo diáfano y luminoso, puede reducirse el postigo a un orificio minúsculo, simbólico, a una infinitesimal cicatriz de sol, apenas perceptible en la carne sensual de la madera. A la luz le basta con el menor resquicio para rasgar tinieblas si se le invita a pasar.

10.- Si Pellicer te dijera: "...cuando te plazca, vamos a colocar la tarde donde quieras...", ¿en dónde la colocarías y por qué?

En el congelador, enterrada bajo toneladas de sal (lágrimas congeladas, a su vez). Pretendo evitar que derretida la tarde me caiga la noche encima, a deshoras.

Finalmente, una sugerencia, mi polifacético, admirado Alejandro: si tu intención es ofrecer al lector de El heraldo de Chiapas respuestas profundas, inteligentes, publica las puras preguntas. No tienen jefa.

¿Arenillas? ¡Utamaro! Ladillas son. Tormenta de arena en mi Sahara interno, piedras en mitad del pecho son.

(Arcadio Acevedo nació en Zamora, Michoacán. Radica en Chiapas desde hace muchos años. Es, como ya se dijo en la introducción de esta Arenilla, un artista multidisciplinario. Actualmente escribe en su página personal: http://losbolonautas.ohlog.com)


ARENILLA PARA JOSÉ LÓPEZ ARÉVALO

ARENILLA

JOSÉ LÓPEZ ARÉVALO, BENDITO ENTRE LAS MUJERES (Foto: Alexis Sánchez)

Alejandro Molinari



ARENILLA PARA JOSÉ LÓPEZ ARÉVALO


De niño jugaba a ser el hombre invisible. Cruzaba paredes y bóvedas y entraba a robar bancos, o traspasaba la puerta de la cocina de mi tía Elenita y me robaba las galletas de nuez ¡en sus meras narices!
De adolescente seguí jugando. Imaginaba que entraba al baño de mi amada y veía completo el ritual de su baño. Me emocionaba ver el vapor en medio de sus piernas y senos. Me sentaba al lado de la bañera y acercaba mi boca a sus muslos y soplaba muy despacio, sólo para que creyera que era el viento que se colaba por la rendija de la puerta.

¿Hoy, ya viejo, a qué juego? ¿Qué haría si me fuera dado el poder de ser invisible y traspasar puertas y muros? ¿Imaginan lo que significaría estar adentro de la oficina del gobernador de Chiapas o en la oficina del Presidente de la República? ¿Imaginan lo que sería estar en la recámara de Ninel Conde a la hora que hiciera el amor con su pareja? ¿Imaginan lo que sería estar adentro del cajero automático a la hora que Carlos Slim introduce la tarjeta de crédito y marca su número confidencial? (en el hipotético caso de que don Carlos haga esto).

¡Pues imagínenlo, porque yo no! ¿Saben qué lugar –de verdad, de verdad- me gustaría visitar en mi faceta de hombre invisible? ¡La guarida de Pepestesur! Me gustaría llegar una tarde de bohemia, sentarme en un rincón y, desde ahí, ver la entrada de todos sus amigos y amigas, me encantaría acercarme para oír la conversación de Pepe con alguna de sus amigas y, a la hora en que alguna mujer se parara a bailar, me gustaría poner mi mano, justo en el lugar donde las nalgas de la mujer repasaran el tubo. ¡Me gustaría conocer ese templo dedicado a la Diosa Vida! Me gustaría tocar las nubes que bordan esas mujeres tan reales como el viento, pero que, imagino, pasan como si fueran mujeres invisibles, tanto que, al otro día, ningún hombre puede asegurar que hayan existido.

Mientras mi deseo se cumple toco en una ventana de su búnker y le pregunto a Pepe si puede contestarme un cuestionario de diez preguntas y él dice: “Sí, kamarrada”, y bebe un trago de cerveza. Frente a un escritorio está una muchacha, que calculo tiene diecinueve años de edad. La muchacha insiste una y otra vez en ensartar una estrella en un hilo metálico. No sé por qué imagino que ella estudia periodismo en la Unach y ahora hace un collar, sólo para matar el tiempo.

Acá están las respuestas de Pepe:

1.- El palíndromo de LÍNEA SUR es RUSA ENIL, ¿en qué parte de tu cuerpo la rusa Enil tiene su tatuaje y por qué?

Lo debería tener en la cadera, para besar sus líneas.

2.- ¿Por qué dicen que las rusas son más cachondas cuando, en lugar de besar con la boca, besan con su vodka?

Porque el alcohol despeja dudas.

3.- ¿En qué piensas cuando alguien en Chiapas te dice: ''el señor López''?

Te equivocaste, él es el autor de la columna ''La Feria'', en Noticias de Chiapas.

4.- ¿Qué guiso resulta al meter un PEJELAGARTO adentro de un CALDERÓN?

Un mole.

5.- Una muchacha dice que se llama Oestenorte, ¿en cuál de sus nubes siembras tu brújula?

En todas.

6.- ¿Cuáles son las cinco reglas que deben quebrantar las chicas que visitan por primera vez tu búnker?

Tronar con la doble moral, prejuicios, sobriedad, mutismo e hipocresía.

7.- ¿De qué habla la letra del ''Valls sobre las olas''?

Va por la marea.

8.- El nuevo planeta descubierto por la NASA fue bautizado como KEMOSABY, ¿qué tipo de vida descubrieron?

Pandemónium.

9.- ¿Qué libro le sugerirías leer a Juan Sabines, actual gobernador de Chiapas, y por qué?

“Las mil y una noches”. Porque muchos de los sultanes se disfrazaban de pueblo para palpar lo que éste pensaba de su gobierno.

10.- ¿Cuál es la línea más tenue en el cuerpo de una mujer y cómo la afinas?

La cordura, con ternura y arrechura, ambas dos.

(José López Arévalo, nació en Yajalón, Chiapas. Durante muchos años se ha dedicado al periodismo. Dirigió la revista Este Sur, hoy convertida en página electrónica. Su columna periodística es una de las más leídas en Chiapas. Sus textos reúnen una sabia dosis de análisis político y cachondería, en un estilo desenfadado e irreverente).
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